sábado, 21 de noviembre de 2009

|| SICAB '09 ||





XIX Salón Internacional del Caballo (Sicab)

Del 24 al 29 de noviembre de 2009


Sevilla, 16 de novembre de 2009. -Sicab es una feria dedicada exclusivamente al caballo de Pura Raza Española. No exite otra feria como la de sevilla dedicada a una sola raza que convoque a un mayor número de ejemlares. En el 2009 se celebrará del 24 al 29 de noviembre de 2009.
El salón nace 1991 en Sevilla con objetivo de exhibir sus caballos al gran público después de la epidemia equina africana en nuestro país.
De celebración anual (alrededor del 3er fin de semana del mes de noviembre) reúne en sevilla a especialistas y aficionados...


















sábado, 18 de abril de 2009


El Calentamiento

Saber calentar bien al caballo antes del ejercicio intenso, sea cual sea su disciplina, es más importante de lo que muchos pueden imaginar. El correcto calentamiento lo prepara física y psíquicamente para el esfuerzo y la concentración, y es la mejor forma de prevenir lesiones provocadas por un trabajo brusco o descontrolado.


Para el caballo de doma o salto, el calentamiento es la parte más importante del trabajo, y el principio es muy similar: descontracción a los tres aires, flexibilidad, cadéncia y conseguir un perfil redondeado que incremente la verdadera impulsión. Todo esto potenciará las cualidades atléticas del caballo y lo encaminará hacia la voluntad y concentración que se requiere en estas disciplinas.

Muchos profesionales coinciden en que el éxito de un concurso está en la pista de calentamiento; en como se trabaje este aspecto, pues al fin y al cabo, el calentamiento nos permite preparar al caballo en su mejor condición.





El Calentamiento Del Caballo De Doma Clasica
El caballo de doma clásica, como todo deportista, necesita un adecuado calentamiento para prepararse física y psíquicamente a los esfuerzos físicos y de concentración que requiere esta disciplina. Al margen del trabajo a la cuerda, cuya necesidad en el trabajo diario dependerá muchas veces del temperamento del animal y de la necesidad de potenciar e insistir en determinados aspectos que pueden verse favorecidos en esta práctica (con el inconveniente de no poder disponer del caballo en línea recta), aquí nos referiremos a la progresión del trabajo montado, previo a los ejercicios específicos de la doma clásica.

Lo primero de todo, deben dedicarse de 10 a 15 minutos al paso, con las riendas ligeramente alargadas, y permitiendo que el caballo estire el cuello hacia abajo manteniéndose tranquilo y relajado, con un movimiento amplio hacia delante. Esto hay que tenerlo en cuenta, tanto si el trabajo se hace en pista como si se hace en el exterior, y sobretodo, hay que prestar mucha atención en evitar retrotes. Seguidamente, y todavía al paso, iremos recuperando lo más pronto posible un ligero contacto con la boca del caballo, que irá acompañado del aumento de las ayudas propulsoras, y de unas flexiones y cesiones de mandíbula, para ponernos en condiciones de comenzar el trabajo al trote. En el paso es conveniente también practicar ejercicios laterales antes de empezar a trotar, para romper las rigideces dorsales. Depende del nivel de adiestramiento del caballo, esos ejercicios serán: ceder a la pierna o espalda adentro.

El trabajo al trote se empezará primeramente levantado "a la inglesa", para no sobrecargar el dorso del caballo y animarlo a redondearse. Empezaremos con trote de trabajo, con el contacto en la boca necesario para llegar a conseguir la puesta en mano elemental propia de este aire. Es importante en el calentamiento, que el caballo se mantenga tranquilo y relajado. A medida que vaya calentando sus grupos musculares, se podrá ir exigiendo más y el caballo, a la vez, estará más predispuesto. En esta fase, se deberá prestar especial atención al paso de las esquinas, incurvación en círculos grandes, semicírculos, vueltas y serpentinas de pocos bucles, así como transiciones trote-paso y paso-trote.
Podremos empezar el trabajo a galope en el que tendrá especial importancia la rectitud, con una buena impulsión y remetimiento de los posteriores, incurvación adecuada según el radio de los círculos, y el mantenimiento de la cadencia.

En esta fase empezaremos a realizar transiciones a los tres aires, por orden paso-trote-galope
o a la inversa, en las que profundizaremos en la búsqueda del equilibrio. Después de haber trabajado a los tres aires comenzaremos con algún alargamiento tanto a paso, trote o galope; las paradas, el galope entrocado, y ejercicios de dos pistas.

La pierna interior, junto a la cincha, será la que nos servirá para mantener la impulsión, y también será aquella alrededor de la cual se incurvará el caballo, tanto en los círculos como en las vueltas, las serpentinas y los trabajos de dos pistas.


La pierna exterior nos ayudará, entre otras cosas, a evitar los desplazamientos de la grupa, colocada ligeramente hacia atrás, y para las salidas a galope.

En cuanto a las riendas, habrá que cuidar especialmente, no excedernos en el uso de la interna, que nos ha de servir para relajar la mandíbula y colocar al caballo, acompañada siempre de la acción simultanea de la rienda externa, que evitará los excesos de flexión conteniendo las espaldas, proporcionando el apoyo necesario.

A partir de aquí comenzaremos a practicar las figuras incluidas en el nivel o reprís que estemos preparando, teniendo en cuenta que todos los ejercicios deben realizarse a ambas manos.

A lo largo del trabajo, se intercalarán periodos de descanso al paso, para terminar la sesión con unos minutos de relajación, que podremos empezar, por ejemplo, con un galope ligero, seguido de trote levantado y paso.

Cosas a tener en cuenta:

LA IMPULSIÓN

Es el término empleado para describir la transmisión de una energía propulsora, ardiente y activa pero controlada, encontrándose su origen en las caderas y animando el potencial atlético del caballo. Su buena expresión no puede mostrarse más que por un dorso flexible y elástico del caballo, que le lleva a un contacto suave con la mano del jinete.

Es el resultado de una disposición de la voluntad del caballo, natural o adquirida por la doma, puesta en juego por el jinete, y que se traduce por un deseo constante e incontenible de ir hacia delante con toda su energía, aplicando el conjunto de fuerzas musculares.

Una de sus características visibles es una mejor flexibilidad de las articulaciones posteriores, en una acción continuada y regular. Los corvejones, cuando los posteriores se levantan, deben ir de inmediato hacia adelante antes que elevarse , y, sobretodo, no ir nunca hacia atrás. Podemos decir que es la expresión que se añade a los aires. Este deseo, esta obsesión del movimiento hacia delante, tiene su contrapartida en el respeto absoluto y no menos imperativo a la mano del jinete, que no anula la impulsión en forma alguna, sino que la canaliza y regula.

Si la impulsión se debilita, el jinete debe, ante todo, restablecerla por una acción de piernas. Cualquier movimiento ejecutado con una impulsión insuficiente no puede obtener una buena nota por muy buenas que sean sus otras cualidades. La falta de impulsión restará calidad y brillantez a cualquier aire y movimiento del caballo, pudiendo apreciarse todavía más en aquellos ejercicios que requieran especialmente de ella, como el trote reunido, el passage,etc.

LA SUMISIÓN:

Se manifiesta por la obediencia completa a la acción de las ayudas, demostrada por la atención, la buena disposición y la confianza constante en toda la conducta del caballo, con la armonía, la ligereza y la facilidad en la ejecución de los diferentes movimientos. El grado de sumisión se pone de manifiesto también por la forma en la que acepta la embocadura, con un contacto ligero y una nuca flexible o resistiéndose o escapándose de la mano del jinete, que le lleva a estar por delante" o "detrás" de la mano.

domingo, 29 de marzo de 2009

|| El caballo se asusta ||

Este es un vicio que puede convertirse en una costumbre peligrosa si su jinete no alcanza a comprender la causa o si recurre a métodos de prevención o de corrección inadecuados.

Algunos caballos hacen esas escapadas sin aviso frente a cosas que no les habían sorprendido en el pasado. Otros pueden hacer un extraño una vez solamente, cuando perciben algo raro, pero una vez han descubierto que no encierra ningún peligro, lo ignoran en lo sucesivo. Los caballos jóvenes hacen estos extraños porque están llenos de energía y dan grupadas de alegría. Bajo pretexto de tolerancia hacia este exuberancia juvenil, loable ciertamente pero que encierra muchas veces algo de laxitud, algunos jinetes permiten a su joven caballo hacer toda clase de extraños ante todo aquello que no les es familiar. Le dejaría incluso saltar un objeto o retroceder frente a él, resoplando con gran demostración de temor, como lo haría un niño mimado. No hay que dejar que esas reacciones se repitan; lo que debe hacerse es poner al caballo en contraposición para que mire hacia el lado opuesto al objeto que causado su excitación y pasar por delante con una total indiferencia.

Hay que evitar todo desorden y las escapadas, cuanta menos oportunidad de inspeccionar de cerca todo aquello que la asusta, mucho mejor. Eso permitirá también vencer antes esa tendencia escaparse y a hacer extraños. Los caballos excepcionalmente nerviosos encuentran enseguida los menores pretextos para inquietarse, pero no debe permitirse les que se asuste en cada vez pájaro levanta el vuelo. Deben aprender a comportarse correctamente. Sin embargo, los jinetes también deben tratar de comprender el mundo desde el punto de vista del caballo.
Hacer escapadas y extraños es también un vicio ligado a la vista de los caballos.

Para empezar, sus ojos no están colocados al frente, como el mono o el hombre, sino en oblicua o lateralmente. En consecuencia, pueden ver dos imágenes separadas al mismo tiempo, una cada lado del cuerpo.
Lo que su cerebro percibe, no es una imagen en tres dimensiones, sino una larga panorámica con los contornos mal definidos. Su campo de visión es mucho mayor que el nuestro, pero las imágenes son un poco desdibujadas. La visión completa del caballo (su campo de visión está próximo a los 360 °) permite, más o menos, vigilar casi todo aquello que le rodea con su cabeza hasta cerca del suelo. En segundo lugar, la córnea del caballo posee una curvatura vertical mayor que la curvatura horizontal, lo que produce una distorsión aún más importante de la imagen. Por ejemplo, para un caballo, unas manchas de forma circular son algo ovaladas. También la pupila de sus ojos es oval y le da una buena protección contra la luz viva, pero detrás de la retina se encuentra una película fluorescente, que aumenta la reflexión de la luz y le permite ver mucho mejor que nosotros en la oscuridad.

El profesor W. Blendinger, que realizó un estudio muy documentado sobre la psicología de los caballos, nos explica:
1.- No sea puede afirmar que la visión del caballo sea peor o mejor que la nuestra. Ha sido concebida por la naturaleza para que convenga a las necesidades del animal en el estado salvaje y no podemos tener más que una idea limitada de la forma en que los caballos ven el mundo.

2.- El caballo puede ver su entorno casi también desde cualquier ángulo, pero no puedo enfocar los objetos también como nosotros.

3.-La posición lateral de los ojos difícilmente le permite ver los objetos que se encuentran frente a él, y le priva del sentido del volumen.

4.- Su capacidad de ver al mismo tiempo tantas cosas reduce su capacidad de concentrarse en un objeto preciso. Desde el punto de vista del caballo de saltos, se trata de una observación interesante que indica que hay que enseñar a los caballos a mirar atentamente al obstáculo.

5.-La adaptación para ver las cosas con una luz muy viva o una oscuridad total es una característica del ojo del caballo, pero no está concebido para adaptarse a cambios de luminosidad y rápidos.
6.-La capacidad de detectar movimientos muy ligeros es mucho más aguda en el caballo que el hombre.

7. Es falso que los caballos no distingan los colores. Es prácticamente cierto que pueden distinguir el rojo, el amarillo, el verde y azul, aunque de forma menos precisos que nosotros, además parecen distinguir mejor el amarillo y verde que el azul y el rojo.
Hay que decir que las expresiones faciales humanas no tienen ninguna significación para el caballo y nuestras sonrisas o expresiones de enfado no les afectan en nada. Por el contrario, cuando uno cambia menudo su apariencia, poniéndose por ejemplo un gran sombrero o sosteniendo un paraguas en lugar de la fusta, o si nos acercamos a ellos gateando a cuatro patas, podemos llegar a atemorizarlos.
Los caballos son criaturas tímidas y la visión de una cosa extraña puede despertar en ellos el reflejo de la huida. El hombre reflexiona la mayor parte del tiempo antes de actuar. Por su seguridad los caballos actúan antes de reflexionar. De hecho, los caballos no reflexionan, en el sentido en que no tienen capacidad para ello y no pueden analizar la importancia de un peligro cuando se encuentran frente una nueva experiencia. Sin embargo, es grave tolerar cualquier manifestación de pánico, así como dejar el caballo examinar cualquier cosa que le causa miedo y dejarle aproximarse a ellos. Eso no hace más incrementar su inquietud. Un error aún más grave consiste en castigar al caballo con la fusta o las espuelas en toda manifestación o reflejó de huida.
La sensibilidad muy desarrollada del ojo del caballo ante los movimientos más sutiles les permite sentir peligro antes de ver la razón del mismo.



















lunes, 16 de marzo de 2009

|| La equitación ¿deporte de riesgo? ||

Habrá gente que opine que la equitación no es arriesgada, que un caballo domado cuida de su dueño, que los caballos de salto prácticamente lo hacen todo solos y que es el caballo el que suele salir mal parado en los accidentes y no el jinete. Al mismo tiempo, pueden opinar que es aburrido, sin emoción y que la adrenalina en la sangre se mantiene en sus márgenes normales.


A esas personas tal vez les llame la información aparecida en el Journal of the American Medical Association, el 7/04/90, en la página 18 del New York Times. Según este artículo, los Centros Americanos sobre Control de Enfermedades han descubierto que es más seguro conducir una moto o pilotar un coche de carreras. La gente se lesiona con más frecuencia montando a caballo.



Habría que montar en moto durante 7000 horas antes de lesionarse. pero en cuanto a montar a caballo, solo son necesarias 350 horas.


La desgracia más probable es caerse del caballo. Los jinetes también suelen colisionar con objetos fijos, suelen ser arrastrados por el suelo con el pie cogido en el estribo, caer quedando atrapado entre el caballo y el suelo, o pueden ser pisados por el caballo, recibir una coz, e incluso ser mordidos. Las principales causas de muerte suelen ser las lesiones en la cabeza, por lo cual el casco protector se hace imprescindible.


Aun así, el encanto de montar a caballo es irresistible, y la equitación es una de las pocas disciplinas en las que cada regla, cada consejo, cada manera de hacer algo está orientado a mantener la seguridad del jinete y su montura, y así fue perfeccionado a lo largo de los tiempos. Los accidentes solo ocurren cuando no tenemos en cuenta todas estas normas.